25 de noviembre de 2015

La violencia de género y la Trata de Personas: Un factor para entender la incidencia del delito en el Perú con fines de explotación sexual

La trata de personas es una forma de violencia de género, sobre todo en un país como el Perú, en el que la mayoría de víctimas de este delito son mujeres captadas con fines de explotación sexual.  


Es impreciso hacer un análisis sobre la incidencia de la trata en el país sin profundizar en algunas zonas donde hay un comercio sexual en crecimiento y actividades económicas donde el consumo de mujeres es cada vez más rentable. Sin embargo, todos sabemos que los roles de género en el Perú siguen marcados por relaciones de dominación y subordinación en las que los hombres ejercen poder y control sobre las mujeres.

¿De qué manera esta relación de dominación incide en el delito de trata de personas? Esta relación permite que las relaciones sexuales con niñas y adolescentes menores de edad y el consumo de mujeres sea visto como “natural”, permitiendo la invisibilización del delito.

Además, creencias como que las relaciones sexuales con mujeres menores es una forma de evitar el contagio de enfermedades de trasmisión sexual y que los hombres necesitan satisfacer su sexualidad como forma de reafirmar su virilidad, no solo permiten que la Trata de Personas no se perciba como un delito, sino que, los mecanismos de control de los tratantes hacia sus víctimas sean más efectivos.

En esta estructura de dominación, la Trata de Personas con fines de explotación sexual se convierte en un negocio rentable. En la etapa de captación de la víctima, esta es más vulnerable cuando se encuentra en una situación de exclusión como consecuencia de la pobreza y le es casi imposible acceder a empleos formales, siendo vulnerable a las ofertas que pudiera encontrar con el objetivo de mejorar su calidad de vida.

En la etapa de explotación, la víctima se enfrenta a mecanismos de control que involucran mayormente el desarraigo, quitándole a la víctima todo contacto con sus redes sociales de apoyo (familiares y amigos) y sus documentos de identidad; además si la víctima tuviera la oportunidad de escapar, muchas veces se va a ver enfrentada a un sistema de denuncia que la revictimiza al obedecer a una estructura de dominación que criminaliza la prostitución y no permite entender las diferencias entre esta y la explotación sexual. Además la reinserción de la víctima en su entorno se ve dificultada por la estigmatización por su entorno social, lo que constituye una de las causas principales de reincidencia entre las víctimas de trata con fines de explotación sexual.

No debemos olvidar que las tres regiones con mayor índice de denuncias son Lima, Loreto y Madre de Dios. Según las cifras del Ministerio Público, la mayoría de víctimas serían mujeres menores de edad que fueron engañadas con falsas ofertas de empleo, muchas publicadas en medios de comunicación. El caso de Loreto y Madre de Dios tienen un componente de género importante, y es que la imagen de sexualidad exacerbada de las mujeres de la selva permite que su explotación sexual sea rentable como consecuencia de la gran demanda que generan.

A estos estereotipos se suma la cantidad de actividades ilegales e informales que se desarrollan en estas zonas. La poca fiscalización permite que el negocio sea rentable y poco riesgosos; puesto que los tratantes, la mayoría de veces, quedan impunes.

Próximos al Día Internacional de la No violencia contra la mujer, tomemos en cuenta como las estructuras de dominación permiten la incidencia del tercer negocio más lucrativo del mundo, en el cual las víctimas son en su mayoría, mujeres.


https://lamula.pe/2015/11/24/la-violencia-de-genero-y-la-trata-de-personas-un-factor-para-entender-la-incidencia-del-delito-en-el-peru-con-fines-de-explotacion-sexual/dianagmz/