15 de febrero de 2016

¿Esclavitud laboral? Una lacra supérstite en pleno siglo XXI

Petroperú descartó que exista peligro de contaminación del río Marañón y sus afluentes por el derrame de petróleo ocurrido en la amazonia el 25 de enero, a causa de una fuga en el oleoducto norperuano.
El presidente de la compañía estatal, Germán Velásquez, aseguró que la empresa activó de inmediato su plan de contingencia tras supervisar la recolección del crudo en el municipio de Villa Hermosa, provincia de Imaza, región Amazonas.
“He verificado que se estén llevando a cabo las labores de reparación de la avería mediante un proceso tecnológico especializado y sistematizado que tiene en cuenta lo agreste de la zona y las adversas condiciones climáticas que se registran”, recalcó.
El funcionario rechazó las denuncias de colectivos locales como la Organización Regional de Pueblos Indígenas de la Amazonía Norte de Perú (ORPIAN-P), que esta semana reportó la presencia niños y de menores de edad en el recojo del petróleo.
“Descarto totalmente la presencia o la contratación de niños en las labores de reparación. Personalmente he estado en la zona y puedo asegurar que Petroperú no utiliza a menores de edad en ningún tipo de labor”, subrayó.
La federación indígena calcula que se vertieron 2.000 barriles de petróleo y refieren que, por las lluvias, el crudo rebasó las barreras en los ríos. Asimismo, denunció a Petroperú ante el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) por no brindar mantenimiento adecuado al oleoducto y no atender con celeridad la emergencia. Una primera evaluación de la OEFA detectó que el derrame alcanzó cultivos de cacao y se extendió por 3,5 kilómetros del riachuelo Inayo, cuyas aguas desembocan en el Chiriaco.