7 de octubre de 2013

La inseguridad y la trata en el VRAEM


Uno de los negocios más rentables en la frontera entre Ayacucho, Cuzco, Huancavelica y Junín es la prostitución luego del narcotráfico y la venta ilegal de armas que existe en la zona, estos problemas sociales muestran la degeneración en la que han caído una parte de la sociedad de la zona, que con todas estas posibilidades de crecimiento ilegal se constituyen en uno de los poderes ilegales y oscuros más fuertes que puedan anidar y consolidar ese flagelo que quiere destruir el estado de derecho en el que vivimos.

Este tipo de flagelo ligado fuertemente a la trata de personas es el que daña socialmente a la población; la denigración de la sociedad se envuelve en una bajeza que transforma todo el respeto a la persona en una condición mínima que los convierte en una mercancía por debajo de hasta la condición animal, por ese motivo se debe entender que la prioridad es construir una estrategia social, política y de prevención para desbaratar a esta mafia que controla y marca los valores sociales de esta parte del país.

No encontramos esa mirada por parte de las autoridades políticas, todo lo contrario su prioridad es poder desatar una mayor represión sin orden ni un plan conjurado para la mejor intervención, es por ese motivo que se debería insistir a través de la mancomunidad del VRAEM el poder consolidar un comité contra la trata de personas y también para fortalecer las políticas de desarrollo social que necesitan en las municipalidades y así lograr una política integral en estas municipalidades.

Estamos en un contexto que nos tiene que adecuar desde la sociedad civil, que convocada por las municipalidades tengan que ser los que deán la cara, no en un enfrentamiento directo contra estas mafias, sino su labor de indicar que esta condición de trato a la mujer, a los menores de edad que se encuentran en estos antros de perdición no es la adecuada y tiene que haber una indignación que se transcriba en acciones de movilización, ferias, presentaciones artísticas, entre otros.

La labor de intervención debe quedar en manos de las fuerzas policiales, hasta el momento la policía ha demostrado que con inteligencia puede llegar a atrapar a estas mafias organizadas como en el caso de Madre de Dios, donde prácticamente las mujeres estaban esclavizadas sexualmente y a la orden de estos grupos delictivos, desde hace más de cinco años que no se hace una intervención en la zona y lo poco que tenemos sobre el tema se reduce a este tipo de intervenciones más relacionadas a temas policiales y no a un contexto de desarrollo social que les permita darle esa respuesta necesaria para la población que necesita saber que hay una respuesta directa para estos señores del mal que desean hacer lo que se les da la gana en una zona altamente conflictiva, donde la actuación de una sociedad organizada y la presencia del Estado serán las que definan si avanzamos o no en pacificar el VRAEM.